James Bond recibe una bala de oro con el código “007” escrito en un costado, y deduce que Francisco Scaramanga, también conocido como “the man with the golden gun”, lo quiere matar. Scaramanga es un famoso asesino, que cobra UN MILLÓN DE DÓLARES por cada persona que mata, y que asegura sólo necesitar una bala para hacerlo. Bond lo investiga, lo persigue, descubre que quiere hacerse rico con energía solar, y lo mata.
Básicamente, lo único interesante de esta película es el villano. Porque Moore sigue siendo aburrido, y la trama es bastante sencilla. Pero Francisco Scaramanga (interpretado por Christopher Lee) no es aburrido. Lo presentan como un rival para James Bond, tanto en inteligencia como en habilidades. Si me preguntan a mí, hubiera preferido que Scaramanga mate a Bond y que empiecen una nueva serie con él como personaje principal. Aunque está loco y el libreto no ayuda a definirlo, sus motivaciones tienen más sentido que las de Bond (o más bien, él parece tener motivaciones, mientras que la única motivación de Bond es esforzarse lo menos posible por actuar o ser carismático o tener cualquier tipo de presencia o personalidad). Además, Scaramanga tiene un tercer pezón. No puedo pedir mucho más.
Bond cometió un error grave en esta película: le pegó a una mujer. Le quería sacar información. Y está bien, si quiero equidad de género en teoría debería gustarme que Bond le pegue a hombres y mujeres por igual, ¿no? Pero no, porque eso no tiene mucho sentido y porque 007 la tenía completamente dominada, ella no presentaba ningún peligro. Nada más le dio una cachetada porque… no se, ¿es lo que hace Bond? No se. Leí en Wikipedia que lo hicieron para devolverle a Bond su imagen de “rudo”, que había estado perdiendo en ese entonces. Pero, ¿no había otra forma de lograr eso?
Debo admitir que, en general, The Man With the Golden Gun me entretuvo más que Live and Let Die. Igual es aburrida, pero pasan más cosas y la acción está mejor realizada. Además, está bien producida. Todo se ve bien. Obviamente, los aspectos de tecnología se ven anticuados, pero no tanto como uno esperaría de una película de mediados de los 70. Y hubo una persecución en coches que estuvo entretenida (que incluye un stunt inesperadamente bien hecho -que hubiera sido más efectivo sin el efecto de sonido “chistoso” que le agregaron-) aunque terminó con un coche transformándose en avión, lo cual no me pareció satisfactorio. O ingenioso. O lógico.
Sí, The Man With the Golden Gun me entretuvo, pero igual me molestó mucho. Si el “humor” de la anterior era molesto, aquí se vuelve ridículo, estúpido y desagradable. Por ejemplo, mientras Bond pelea con un luchador de sumo, inexplicablemente le aprieta las nalgas. Y digo que es inexplicable porque el luchador no parece sentir nada y la pelea continúa sin que el apretón tenga un efecto. Se siente como si los chistes los hubieran escrito los mismos encargados del guión de American Pie. O Scary Movie.
En la reseña anterior olvidé mencionar (mi mente herida intentó olvidar) a un personaje en extremo ridículo, un policía de Louisiana, gordito y racista, que siempre está masticando tabaco. Supuestamente lo metieron como “comic relief”, pero se sintió más como un estorbo. No tiene nada que ver con el contexto de la película, y sus acciones no tienen ningún efecto en la trama, y sin embargo su escena ocupa unos buenos e insufribles cinco minutos. Imaginen mi horror cuando, en medio de los acueductos de Tailandia, durante una persecución en lanchitas, aparece de nuevo este hombre (el personaje se llama Sheriff J.W. Pepper) a continuar con sus hilarantes comentarios y aventuras. La película nos hace entender que está de paseo con su esposa. Yo le quiero hacer entender a la película que hay un pequeño tumor en mi cerebro con el nombre Sheriff J.W. Pepper escrito en letras doradas.
En Live and Let Die, la influencia fue la blaxploitation. En The Man With the Golden Gun, son las películas de kung fu. Gran parte de la trama se desarrolla en el oriente, y cuando Bond es capturado por uno de los villanos, inicia una de las escenas más ridículas que he visto en una película de 007: lo trasladan a una escuela de karate, y todos los alumnos (¡niños!) intentan matarlo. Por suerte (para Bond, no para mi sanidad) un aliado de Bond llega justo a tiempo con sus sobrinas que oh, sí, son expertas en karate, y parten madres afuera del dojo.
Y de nuevo Bond. Oh Bond, Bond, Bond. En esta película hay más intentos fallidos de sexo que escenas de sexo en sí. Tal vez eso va más a la mano con el Bond “chistosito” de Moore, pero no ayuda a la imagen chingona de 007 que yo tenía en mi cabeza antes de empezar a ver estas películas. Moore me decepciona constantemente y ni siquiera logra su objetivo la mitad de las veces. Por momentos parece más Superagente 86 o Johnny English que 007, superando dificultades por medio de accidentes y suerte en lugar de habilidad e ingenio.
Y qué decir de su compañera de MI6, Mary Goodnight. Ella sólo empeora las cosas. Por ejemplo, agachándose y apretando un botón muy peligroso con sus nalgas. ¿Mencioné que está en bikini durante toda la escena final? No me molestó exactamente, pero me hubiera gustado que además de estar en bikini fuera competente.
Según el internet, muchas personas la consideran la peor película de la franquicia. La más ridícula. No he visto todas, pero me inclino a pensar que entre esta y la anterior se pelean el título. El lado positivo es que, si esta es la peor, de ahora en adelante van a estar mejores, ¿no?
La lista:
-Gadgets (aunque en esta ocasión, el gadget principal es usado por el malo).
-Secuaces interesantes (Nick Nack)
-Escena de sexo
-Secuencia inicial
-Persecución en coche.
-Guarida del malo en un lugar inusual (en una isla secreta en China).
-One-liners
-Vehículo raro (coche-avión)
-Trampa o tortura excesviamente elaborada (escuela de karate)
-“Bond, James Bond”
-El malo principal tiene una característica extraña (tercer pezón).